La Nación Patagonia: caminatas fáciles en el valle del Challhuaco para disfrutar de los colores de otoño
03/05/2026
| 32 visitas
Un circuito para caminar entre hojas amarillas, árboles y una laguna
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Caminar por senderos de baja dificultad enmarcados por millones de hojas secas, disfrutar de los rayos de sol del otoño colándose por entre los coihues y las lengas, maravillarse con una pequeña laguna en la que habita una rana exclusiva del Parque Nacional Nahuel Huapi. Así es el valle del Challhuaco en esta época del año.Para llegar hasta ahí, hay que tomar un camino de ripio que comienza cuando la ruta 40 atraviesa el río Ñireco. Tras una zona de plantaciones de pinos, el camino se abre paso por el valle cruzando varias veces el río Challhuaco. Durante el trayecto, vale la pena detenerse para admirar el paisaje y los paredones de piedra que lo rodean.En lo profundo del valle, a unos 20 km del Centro Cívico de esta ciudad, se ubica el refugio Neumeyer, que permanece abierto todo el año y al que puede accederse en vehículo (cuando llegan las nevadas del invierno es necesario transitar en 4x4). Ese lugar que alberga la Reserva Natural Estricta Valle del Challhuaco resulta una muy buena alternativa para quienes están más familiarizados con el oeste más montañoso. Si bien el área se emplaza dentro de la franja de bosque alto andino patagónico, las alturas resultan más amables para recorrer en familia.En las laderas del cerro Challhuaco (2100 msnm), la zona regala diferentes senderos de trekking que parten del estacionamiento del refugio Neumeyer. Todos están muy bien señalizados y son de acceso libre y gratuito. Hay cinco caminatas que no requieren experiencia previa: las que conducen al mirador del valle del Challhuaco (demanda 15 minutos), al mirador de la ciudad (45 minutos), al Valle de los Perdidos (1 hora), al mirador del Ñirihuau (1,5 hora) y a la laguna Verde (1 hora). Los senderos al mirador del Valle y Valle de los Perdidos tienen una guía interpretativa que los visitantes pueden retirar gratuitamente en el refugio. Allí los caminantes van encontrando a lo largo del recorrido referencias numéricas que les sirven para leer información sobre el ecosistema, la flora, la fauna y la geología. En todos los trekkings, las vistas de los valles circundantes, e incluso de Bariloche y el lago Nahuel Huapi a lo lejos, aparecen como postales bien distintas a las que regalan otras zonas del parque nacional.Y hay un trekking que si bien no requiere experiencia en montaña, es más largo: llegar a la cumbre del cerro Challhuaco demanda unas cuatro horas. El inicio del sendero a la cumbre coincide con el que conduce a la laguna Verde. Ese cuerpo de agua tiene unos 80 metros de diámetro, una pequeña playa, un talud pronunciado y un fondo aproximadamente plano con una profundidad máxima de 6 a 7 metros. Se trata del hábitat perfecto para la ranita de Challhuaco (Atelognathus nitoi), que pertenece a un género exclusivo de la Patagonia. Esta rana es una especie microendémica: con una distribución muy restringida, solo vive en la laguna Verde, rodeada de bosques de lengas, a unos 1500 metros del atura. Viaje por el río Mekong: qué ver entre arrozales, manglares y pueblos tradicionalesLa ranita de Challhuaco, de tamaño mediano, cuerpo robusto y patas relativamente cortas, fue descripta en 1973 por el herpetólogo argentino Avelino Barrio. Los adultos se concentran en áreas húmedas del bosque, mientras que los renacuajos se encuentran en la laguna. En las primeras etapas de su desarrollo están en las orillas con poca pendiente y, a medida que crecen, habitan la parte profunda.Para minimizar la erosión del terreno y evitar perturbar los ambientes terrestres utilizados por Atelognathus nitoi (una especie categorizada como “vulnerable”), los visitantes no pueden acercarse demasiado a la laguna Verde.En invierno se ofrecen caminatas a la laguna congelada. Se trata de una experiencia que puede realizarse de 9 a 16, o de 11 a 18. Los responsables del refugio Neumeyer brindan traslado ida y vuelta desde los hoteles, así como caminata guiada, té saborizado con alfajor regional, almuerzo (sopa crema de calabaza con empanada, goulash y mousse de frutilla, sin bebidas), tablas de culipatín y uso de pista de deslizamiento. Otra opción en época invernal es realizar caminatas con raquetas para nieve. Esa actividad, que también es guiada, dura tres horas e incluye gastronomía: fiambres, ahumados, quesos, panes caseros, vino y cervezas artesanales son parte de la propuesta.Nombrado en honor al geólogo Hans Neumeyer, el refugio Neumeyer consta de un domo o eco-dormi: con reserva previa, grupos de familia o amigos pueden cenar en el refugio a la luz de las velas y pernoctar allí (aunque solo en verano). El refugio original, de 1971, fue arrasado por un incendio en 2014, y los domos ecológicos se emplazaron en su lugar.En el refugio hay servicio de cafetería y proveeduría básica, mientras que el servicio de restaurante está destinado a quienes contratan las excursiones que incluyen almuerzo o cena. Para mayor información sobre los servicios y actividades en el refugio Neumeyer, se puede ingresar a la web o enviar correo electrónico a contacto@refugioneumeyer.com.
También te puede interesar:
qué te pareció esta noticia?
Todavía no hay comentarios. Escriba el suyo.